Entrevistamos a Salvador Sunyer, director del Festival Temporada Alta

Salvador Sunyer es director del Festival Temporada Alta, de Girona y Salt que se celebra del 8 de octubre al 13 de diciembre. Fundador de la empresa de producción Bitò Producciones, que gestiona el Festival, nos cuenta como Temporada Alta se ha ido consolidando en los últimos 30 años, convirtiéndose en uno de los festivales de artes escénicas más relevantes del panorama nacional e internacional.

Sunyer ha participado en diversos proyectos culturales, especialmente de teatro, tanto en Cataluña como en la Unión Europea. Ha recibido varios premios, como el Premio de la Asociación Catalana de Críticos de Arte a la mejor programación de sala de Cataluña de la temporada 1991-1992; el Premio Butaca para la dirección del Festival Temporada Alta (2000); y el Premio Nacional de Teatro (2008), otorgado por la Generalitat de Catalunya.

El Festival acoge cada año uno de los espectáculos ganadores del Premio BBVA de Teatro.

“Los espectáculos deben emocionar”

– El Festival está de celebración. 30 años en los que no ha parado de crecer, primeramente en Girona y Salt, y luego siendo uno de los más prestigiosos en el mundo. ¿Qué balance haces y cuáles han sido los retos?

Cuando creamos Bitò no era un Festival sino «4 espectáculos divertidísimos», que estaban pensados ​​para el público gerundense. Cada 4 años nos marcábamos nuevos retos, y el Festival iba creciendo en públicos y contenidos, siendo la puerta de entrada para producciones internacionales, después estrenos de espectáculos catalanes, y más tarde producciones y coproducciones de dentro y fuera Cataluña.

El primer presupuesto fuiste de 1 millón de pesetas y ahora es prácticamente de tres millones de euros, con 3 ediciones que se hacen en Iberoamérica. El Festival ya es esperado, y lo más importante, sigue siendo el espacio donde conectar artistas y público en general. Un encuentro de las artes escénicas y el motor para dar entrada y salida a las producciones de aquí y de fuera de nuestro país.

– Superar este reto cada vez será más complicado …

No es un tema que me preocupe o me obsesione. Por un lado es cierto que nos obliga a estar atentos a todo lo que se hace en París, Berlín, Roma… Y también en Cataluña y en el resto de España o en el mundo. Somos un equipo de personas que trabajamos durante todo el año con años vista, y que vamos haciendo balance.

Los primeros años todo eran alabanzas, pero las alabanzas no sirven de nada. Prefiero que se opine de forma anónima y que expliquen en qué podemos mejorar. Siempre se pueden hacer cambios, quitar o añadir, y así es como cada año hacemos un Festival con novedades. Siempre hay que preguntarse hacia dónde debemos ir, cómo nos adaptamos al público que va creciendo y cambiando.

El reto ahora es conseguir que el teatro llegue a todos, o sobre todo cómo hacer entrar las artes en general en el mundo educativo.

– Este año el Festival cuenta con 106 espectáculos repartidos en 19 escenarios de 6 poblaciones. Con directores internacionales como Oskaras Korsunovas, teatro hecho en Cataluña, impulso a la creación, producciones populares y propuestas más experimentales …

Ciertamente, el mundo del teatro ha cambiado muchísimo. Ahora existen espectáculos multidisciplinares, clásicos, contemporáneos, producidos, coproducidos de aquí o de allí. Las artes no están tan compartimentadas como hace años, y ahora los lenguajes hibridan pero la base sigue siendo la misma; los espectáculos deben emocionar.

– Colaboráis con el Premio BBVA de Teatro, haciendo de jurado y acogiendo la obra ganadora en el Festival, este año Fui Próspero de Proyecto Ingenuo y dirigida por Marc Chornet. ¿Qué opinas de premios como este que fomentan la profesión y difusión de las compañías en Cataluña?

El Premio BBVA de Teatro tiene mucho sentido en dos puntos: suelen ganar obras de creación contemporánea pero que saben conectar con el público, y es un premio que se basa en red gira por Cataluña. La gracia es que se representa fuera de Barcelona.

– Se habla mucho de la necesidad de descentralizar la cultura. En Girona y Salt tenemos un ejemplo.

Vamos hacia un mundo que tendrá un centro, pero que será «policéntrico». A veces es más fácil y menos costoso que el público se traslade a un equipamiento de Barcelona que trasladar una producción por Cataluña. Pero, ¿por qué no intentamos que haya más centros de creación con personalidad propia en todas partes? Lo que hay que descentralizar es la producción, y que el público pueda disfrutar de buenos espectáculos al lado de casa.

– La pandemia ha sido muy dura para el teatro, para las compañías y los profesionales. Pero también para equipamientos y Festivales. ¿Alguna lección aprendida?

Espero que nos haya servido para pararnos a pensar, a reflexionar sobre lo que hacemos y qué hay que cambiar para hacer un mundo mejor.

– Y, ¿cómo ves el futuro del teatro y de la cultura en general?

Los profesionales de la cultura son como los enfermos crónicos, nunca viven bien, pero viven muchos años. Además, cada año salen promociones de jóvenes muy preparados que desgraciadamente no podrán dedicarse y vivir de la profesión.

Tampoco ayudan las taquillas (o al menos a los precios de entrada que se venden en nuestro país). Los profesionales trabajan muy precariamente y los presupuestos y ayudas que llegan no han ayudado a poner el teatro profesional en un lugar de referencia.

Si llegamos al 2% de presupuesto en cultura habrá sido un paso adelante, pero habrá que gestionarlo bien si queremos un teatro de calidad, que llegue a todos y sea valorado.