Llegir abans de curar, la red de clubes de lectura impulsada por profesionales de la salud, crece en el entorno digital

  • La digitalización de esta iniciativa será posible gracias a la UOC con el apoyo de la FACC y el BBVA

Llegir abans de curar, la red de clubes de lectura autogestionados por profesionales sanitarios en los centros de salud, asume un nuevo reto: expandir su entorno digital con nuevas herramientas y recursos que permitan seguir la dinámica de un club tanto en formato presencial como virtual o híbrido. Esto será posible gracias al apoyo de la Fundació Antigues Caixes Catalanes (FACC) y el BBVA, formalizado a través del convenio firmado el 13 de octubre con la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Por Àngels Doñate

Llegir abans de curar quedó finalista del premio Catalunya Cultura, que otorga la Fundació Catalunya Cultura. FACC y BBVA conocieron el proyecto y apostaron por el proceso de digitalización porque, como explica Belén Latorre, directora de la FACC, «nos pareció muy interesante tanto por el objetivo de fomentar la lectura entre el personal sanitario, un colectivo que también necesita la cultura y la reflexión compartida para hacer frente a su día a día, como por el hecho de ser un proyecto colaborativo”. Las instituciones que lo impulsan son la UOC; la Sociedad Catalana de Bioética en Ciencias de la Salud, que coordina los clubes presenciales y tiene a su cargo la selección de los corpus literarios de Llegir abans de curar, y el Ayuntamiento de Barcelona, que aporta la experiencia en la coordinación de clubes de lectura mediante Barcelona Ciudad de la Literatura y las Bibliotecas de Barcelona.

Para Jordi Cluet, director de Instituciones de BBVA en Cataluña, «este proyecto de ámbito cultural contribuye a mejorar la calidad del trato a los enfermos y, en definitiva, a su bienestar físico y emocional, y, también, al de todo el personal sanitario».

En este proyecto, la UOC es responsable de la estrategia digital. Como comparte Teresa Fèrriz, responsable de Nuevos Proyectos de la universidad, «hemos ido desarrollando el proyecto digital a partir de las necesidades de los clubes presenciales. Primero diseñamos y editamos una página informativa, que, posteriormente, se convirtió en un web de apoyo a la lectura y donde se publican contenidos útiles para los clubes autogestionados. Con la llegada de la COVID-19 los profesionales de la salud han ido cambiando su relación con el mundo digital a una velocidad impensable un año atrás». Esto abría nuevas posibilidades para este proyecto, ya presencial en más de doce centros sanitarios. Como reconoce Latorre, «creímos oportuno contribuir a su desarrollo sumando todas las nuevas potencialidades digitales a los clubes de lectura presenciales existentes y haciendo crecer su potencial impacto».

Ahora, desde la UOC, y gracias a la firma del convenio con la FACC y el BBVA, «acompañaremos y ayudaremos a todos los clubes que quieran tener las mejores herramientas y los recursos para hacer sus dinámicas de forma virtual. Hay que ir acompañados de especialistas y esto es lo que haremos en esta nueva fase de digitalización del proyecto: del mismo modo que existen recursos y personas expertas que apoyan a los clubes presenciales para hacerlos más útiles y eficientes, debemos reforzar y expandir sus usos digitales», explica Fèrriz.

Un club digital y uno presencial son dos caras de la misma moneda: comparten la misma visión, pero tienen formas diferentes de trabajar. ¿Cuáles son las tareas de dinamización de quien tiene que dirigir un club virtual? ¿Con qué recursos previos debe contar? ¿Cómo se estructura la metodología de un club virtual? ¿Todo club virtual tiene que combinar la lectura colectiva asíncrona con una videoconferencia en tiempo real? «Nuestro trabajo es ayudar a que cada club autogestionado pueda decidir cuál será su propio camino digital«, dice Fèrriz.

La transformación digital, desde la UOC, «la planteamos siempre a partir de las necesidades de los usuarios. En este caso, la estrategia digital de Llegir abans de curar se fundamenta en un proceso de aprendizaje común», añade. Hay que avanzar en la construcción de modelos y buenas prácticas que minimicen problemas y amplifiquen oportunidades, como la participación potencial, en cada club, de personas que antes no tenían disponibilidad para coincidir en el mismo tiempo y espacio físico por la dificultad de compaginar turnos u otras circunstancias. Pero además, la responsable del proyecto cree que «si ponemos al alcance de los equipos de profesionales sanitarios las mejores metodologías, herramientas y recursos digitales para desarrollar su propio club digital, cada equipo autogestionado podrá centrarse en lo que es realmente importante para sus miembros: la lectura de los libros seleccionados y la conversación de valor que se genera».

Llegir abans de curar: razón de ser

Uno de los problemas más importantes que tiene la medicina contemporánea es que está perdiendo su componente humanista. Tradicionalmente, el médico desarrollaba una relación casi personal con los pacientes, y esto era parte del proceso curativo, tanto desde el punto de vista de proporcionar confort al enfermo como del de recoger una información esencial para el diagnóstico. Hoy en día, el médico no tiene tiempo para crear esta conexión, y, a pesar de que la atención sanitaria tiene una alta calidad, la dimensión humana de la medicina se va diluyendo.

Una forma de evitar perder este componente tan importante es «reforzar la faceta social del médico«, afirma el médico y escritor Salvador Macip, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC. «Una buena herramienta para hacerlo es la literatura. Leer permite entender la enfermedad desde un ángulo diferente, no como si las personas fueran simplemente máquinas que se estropean, sino experimentando desde el otro lado el impacto que tienen los problemas de salud. Leer hace aumentar la empatía de los profesionales y les permite ponerse en la piel de los pacientes. De este modo, el médico puede hacer mejor su trabajo y el paciente puede recibir una atención más personalizada», añade. Belén Latorre comparte esta visión: «Para nosotros, Llegir abans de curar es una muestra más de que la cultura es beneficiosa para los enfermos y sus familiares, pero también para los profesionales sanitarios que día a día están en contacto con ellos».