Entrevistamos a Teresa Fèrriz y Salvador Macip, impulsores del proyecto «Llegir abans de curar»

Teresa Fèrriz es responsable de nuevos proyectos en la Universidad Oberta de Cataluña (UOC) y desde el año 2018 trabaja junto con la Sociedad Catalana de Bioética de la Academia de Ciencias Médicas y de la Salud y las bibliotecas catalanas en el proyecto Llegir abans de curarLeer antes de curar. Clubes de lectura para sanitarios en los centros hospitalarios.

Salvador Macip es médico, escritor de una cuarentena de libros, muchos de ellos de divulgación científica, profesor de la UOC e investigador en biomedicina. Ha trabajado en hospitales de Cataluña, Nueva York y ahora en la Universidad de Leicester. Desde 2020 es profesor e investigador de la UOC, y asesor científico del proyecto Llegir abans de curar.

Con la puesta en marcha de los clubs digitales, la UOC, junto con la Fundació Antigues Caixes Catalanes y BBVA, harán posible que este proyecto llegue a muchos más sanitarios.

“Los científicos debemos divulgar, los medios deben ofrecer el espacio y el ciudadano debe interesarse”

SALVADOR MACIP

Cultura y salud. Ahora se habla mucho de los beneficios de la cultura en la sociedad, y de hecho en algunos países los médicos recetan algunos tratamientos. Sin embargo, los escépticos reclaman datos científicos que lo demuestren. ¿Existen estudios en ese sentido?

Hay varios estudios que lo demuestran. Por ejemplo, La Lancet and University College London Commission on Culture and Health realizó un informe que llegaba a la conclusión de que “La negligencia sistemática de la cultura en salud es la mayor barrera a superar para alcanzar los niveles más altos posibles de salud en todo el mundo”. Se ha visto que la cultura tiene un impacto con los resultados de los tratamientos, por ejemplo en casos de cáncer (Journal of Pediatric Hematology/Oncology, 2011, 33:S90-S95)

Trabajas actualmente como investigador en Gran Bretaña, uno de los países pioneros en llevar la cultura al entorno sanitario, pero también eres un escritor acérrimo. Un ejemplo de que la medicina no está reñida con la cultura, aunque parezcan mundos alejados. ¿De dónde te viene esa inquietud?

Es más frecuente de lo que parece que los médicos y científicos tengan un tirón hacia la literatura. Para mí, la afición por escribir empezó tan pronto como mi interés por el cuerpo humano, prácticamente desde que tengo memoria. La medicina tiene un componente social que te permite acceder a la parte más íntima de la vida de las personas, y la ciencia te obliga constantemente a realizar ejercicios de imaginación (al fin y al cabo, hacer una hipótesis es como inventarse una historia). No es de extrañar, pues, que muchos hayamos decidido dar un paso más y aplicar lo que hacemos en nuestros trabajos a la creación. Para mí es algo natural, no separo ambas actividades.

Algunos de tus libros hablan de cómo la medicina cambiará las vidas, sobre las plagas, el cáncer y pandemias como la vivida. ¿Qué mensajes quieres dar con todos estos libros?

Como científico, creo que tenemos la obligación de explicar lo que hacemos en el laboratorio. La ciencia es complicada, pero si se explica bien, todo el mundo puede entenderla. Y, en el siglo XXI, no podemos permitirnos que los ciudadanos vivan de espaldas a la ciencia. Como la pandemia de Covid-19 ha puesto en evidencia, es necesario saber un mínimo para poder entender qué problemas tenemos y cómo la ciencia los puede solucionar. Todos debemos esforzarnos: Los científicos debemos divulgar, los medios deben ofrecer el espacio y el ciudadano debe interesarse.

Esto ha ocurrido durante la pandemia, y ojalá siga así a partir de ahora.

TERESA FÈRRIZ

 ¿Cómo surgió la idea de hacer los clubs de lecturas dirigidos a sanitarios y cuál ha sido el papel de la UOC? 

Con la pandemia parece que todos valoramos más la labor que realizan y somos conscientes de que debemos cuidarlos.

La Sociedad Catalana de Bioética impulsó la adaptación a Barcelona de un modelo que ya funciona en otros países, y la UOC se sumó enseguida porque nos interesa mucho la confluencia entre Cultura y Salud. Estamos trabajando desde hace años con otros proyectos como Parkinsons, una app para pacientes de parkinson donde se exploran los beneficios de la música en las enfermedades neurológicas, y de la que acabamos la prueba de concepto en 2020, y de Teatro por prescripción facultativa, con el Teatre Lliure.

Uno de los valores centrales de Llegir abans de curar es, desde nuestro punto de vista, que nace a partir de una necesidad genuina de los propios profesionales de la salud. El día a día es tan absorbente que deben buscar proactivamente espacios para reflexionar sobre sus prácticas médicas. Llegar abans de curar les regala estos momentos gracias a la lectura, primero individual y después, compartida. La ficción es fabulosa para enfocar un reto ético desde muchos puntos de vista, y el debate entre iguales estrecha los lazos de una comunidad, más allá de sus especialidades y funciones dentro del hospital.

Todo el valor de este proyecto ya estaba antes de la Covid, claro. Sin embargo, es cierto que la pandemia nos ha dado cuenta, sobre todo a los ciudadanos, de que el colectivo de profesionales de la salud necesita también apoyo emocional para poder afrontar situaciones tan duras como las vividas estos últimos dos años. Llegar abans de curar se pone a su servicio para que puedan encontrar un espacio de tranquilidad y cooperación entre iguales; por eso, necesitan recursos y eso es lo que proveemos a los socios del proyecto.

¿Sobre qué leen y conversan los sanitarios para poder afrontar mejor su día a día?

A partir de buenas novelas, dentro de los clubs de lectura, se está hablando libremente de eutanasia, aborto terapéutico, cuidados paliativos y un largo etcétera. La ficción permite un distanciamiento de la propia cotidianidad y al mismo tiempo una gran implicación que viene dada por la empatía que generan unos personajes que viven experiencias vitales muy cercanas, siempre relacionadas con la salud de las personas, entendida ésta en un sentido muy amplio.

Los propios profesionales seleccionan el corpus de obras literarias a través de la Sociedad Catalana de Bioética; todas las novelas leídas hasta ahora se pueden consultar en la web http://llegirabansdecurar.cat. Allí encontraremos un buen número de recursos y contenidos para dinamizar cada sesión y acompañar a la lectura individual.

La FACC y BBVA conocieron este proyecto de la mano de Fundació Catalunya Cultura, y ahora han firmado un convenio de colaboración para crear los clubes de lectura digitales. ¿Qué expectativas tiene sobre este proyecto?

El año de la pandemia nos dio la oportunidad de abrir el proyecto a nuevos entornos donde nunca habíamos participado, como ser finalistas del Premio Catalunya Cultura donde tuvimos la suerte de coincidir con el equipo de la FACC y el BBVA. Gracias a este contacto y al cambio de percepción de lo que se puede realizar en digital, muchas lectoras y lectores de los clubs ahora valoran muy positivamente la posibilidad de encontrarse también en digital.

Este escenario no era una posibilidad real en 2019, pero sí lo es en 2021. Por lo tanto, ahora nos toca seguir evolucionando la estrategia digital del proyecto: primero, creamos una web informativa; después, un espacio con los contenidos de apoyo y ahora tenemos que mirar hacia un modelo más ambicioso: dotar a todos los clubes de autonomía digital. Quiero decir que cada uno tendrá que poder decidir cuándo se encuentra presencialmente y cuándo lo hace en digital; y si puede combinar ambos entornos. 

Para empoderar a los profesionales de la salud, impulsamos este camino con el acompañamiento de la FACC y el BBVA, a quienes agradecemos mucho su apoyo en este nuevo reto de innovación digital.