Hoy entrevistamos a Pilar Arlàndiz, psicóloga, especialista en terapia familiar, desarrollo personal, inteligencia emocional, relaciones humanas y digitales.

Ha participado como psicóloga observadora del «Servicio de Counseling y Psicoterapia en español para individuos, parejas y familias» del Mental Reseach Institute (MRI) de Palo Alto (USA). Ha trabajado en el ámbito público en diferentes administraciones como Ayuntamientos y Consejos Comarcales.

Junto con la doctora Gemma Baulies, ha iniciado la colección de libros «La aventura de relacionarse», guía práctica para la mejora de las relaciones entre padres e hijos.

Colabora en el Ciclo Leer con Valores, acompañando y conversando con los galardonados del Premio BBVA Sant Joan y los lectores y lectoras de diferentes clubes de lectura de las bibliotecas públicas de Cataluña. Un proyecto de la Fundació Antigues Caixes Catalanes, con el apoyo de BBVA.

 

“Leyendo descubrimos, y en este descubrir al otro, también nos vamos descubriendo a nosotros”.

 

La literatura, a través del relato, es generadora de identidades y valores. Los lectores interpretan los hechos y los personajes según sus vivencias y realidad personales. ¿Qué papel tienes como psicóloga en Leer con Valores y qué más te ha sorprendido de esta iniciativa?

Como psicóloga amante de la literatura, esta iniciativa, que considero muy enriquecedora, me ha dado la posibilidad de poder dar una visión explicativa desde la psicología, de emociones, conductas, acciones que tan magníficamente están expresadas en los textos que se comentan. En ocasiones, personas que han venido en estas actividades, me han comentado, que lo que yo aporto como psicóloga, les ha dado otra comprensión de lo que están leyendo. Facilitar elementos de reflexión, otros puntos de vista, despertar preguntas, contribuye a la riqueza de esa actividad. Iniciativas como éstas, que acercan sinergias entre distintas disciplinas, aportan una visión más amplia y poliédrica del mundo.

 

¿Suele diferir mucho lo que opinan los lectores de lo que quería reflejar el escritor o escritora?

Lo que una autora o autor quiere expresar llega de muchas formas a su público, tanto sea desde la situación planteada, como desde las emociones que transmite, a cómo actúan los diferentes personajes, la descripción de un paisaje, o desde el texto en su conjunto. Cada persona, según sus experiencias, conecta con la lectura a su manera, desde su sentir, y cada una de ellas, desde su individualidad, se hace suyo el mensaje que el autor o autora ha querido transmitir.

 

La mayoría de las personas que forman parte de los clubs de lectura son mujeres. ¿Por qué están más predispuestas a hablar de las emociones y suelen ser más empáticas? …o esto es un tópico?

Las mujeres, tradicionalmente, nos reunimos, compartimos, establecemos redes. La sororidad entre las mujeres trata de estos vínculos que se establecen, de la solidaridad que le acompaña. Compartimos nuestras emociones con otras mujeres, hay un sentimiento de entendimiento en lo que explicamos. Un sentimiento de compañerismo. Sentimos empatía por la otra. Las palabras nos relacionan, nos ayudan a expresar lo que sentimos en comunidad. Los clubs de lectura forman parte de esos vínculos, de ese sentimiento de pertenencia. Son un espacio en el que encontrarse y adentrarse en estos mundos literarios con un objetivo común; compartir lo que ese relato ha despertado en nosotros.

 

Como experta en las relaciones entre padres e hijos, ¿la educación que recibimos de nuestros padres nos marca a lo largo de nuestra vida y en las relaciones que establecemos con las parejas o nuestros hijos?

Las madres y padres son nuestros primeros modelos de aprendizaje. Cada familia tiene una forma de hacer, de relacionarse, de establecer sus rituales. Nos relacionamos con los demás, parejas, hijas e hijos, amistades, con ese aprendizaje de fondo.

Ciertamente, a lo largo de nuestra vida vamos viendo y aprendemos formas de hacer diferentes. Esta observación, quizás nos hace dar cuenta de que querríamos cambiar ciertas formas de hacer que, en ese momento, ya no se ajustan a nosotros. Esto quizás nos mueve a iniciar un proceso de cambio, adquiriendo nuevos aprendizajes con los que nos sintamos más afines.

Afortunadamente, podemos quedarnos con todas las cosas bonitas que madres y padres transmiten, y aquellas con las que no nos identificamos podemos aprender a cambiarlas.

 

Vivimos tiempos convulsos, de cambios, de adaptaciones a todos los niveles. Vivimos corriendo y a menudo con una insatisfacción y una inseguridad generalizadas. ¿Cómo aliviar esta situación?

Un concepto importante para gestionar esta situación es el tiempo.

El tiempo que tenemos es uno y, normalmente, hay muchas cosas que hacer. Aprender a gestionar nuestro tiempo es una de las estrategias que nos puede aportar mayor tranquilidad, a la hora de sostener el ritmo vital al que estamos sometidos.

Otro factor para tener en cuenta es el nivel de expectativa que le otorgamos a nuestras vivencias. Debemos aprender a distinguir lo que es realmente importante, de lo que es menos. Este aprendizaje nos ayudará a vivir nuestra vida con mucha mayor satisfacción, seguridad y tranquilidad.

 

¿Crees que leer ayuda a evadirnos y tener otras miradas de nosotros mismos y de nuestro entorno?

Leer tiene muchas maravillosas vertientes; adentrarnos en una buena historia, la cual nos hace perder la noción del tiempo, transportándonos a situaciones, lugares, vivencias conocidas o desconocidas, ya la vez sugerentes. Leyendo descubrimos escenarios que pueden reflejar vivencias propias, y nos muestra cómo éstas son tratadas, quizás de forma diferente, aportándonos nuevas formas, nuevas perspectivas, nuevos aprendizajes.

Leer es abrir ventanas en el mundo. Es explorar otras miradas. Es escuchar otras narraciones. Leer nos activa el espíritu crítico. Leer nos enseña, nos mueve.

Leyendo descubrimos, y en éste descubrir al otro, también nos vamos descubriendo a nosotros.