La última obra galardonada con el 23.º Premio BBVA de Teatro al Mejor Espectáculo Teatral fue Boja, de Mariona Esplugues. El Premio incluye una gira por diversos espacios de Cataluña que se sumará a las representaciones que ya tiene programadas. Mariona Esplugues, creadora, directora e intérprete del espectáculo, recibió también la mención a la mejor interpretación. El jurado la escogió entre 128 propuestas presentadas «por una puesta en escena impecable, un gran nivel interpretativo y por un hilo argumental inteligente que irradia humor y emoción a partes iguales en una perfecta fusión de lenguajes».
«Hay que romper el estigma de la salud mental y dejar de juzgarnos»
¿Cómo surge la idea de crear Boja, una propuesta teatral que sumerge al público en las complejidades de la salud mental?
Surge a partir de una necesidad de compartirme, de liberarme y de hablar de temas que tenía muy arraigados dentro de mí. Me di cuenta de que llevaba años silenciando mi sufrimiento mental y que era necesario compartirlo para sentirme escuchada y, a la vez, para reivindicar que la salud mental también es importante. Creo que el sufrimiento que siente alguien no siempre se toma de manera seria y se atribuye a la edad, al tiempo o a cualquier otro factor superficial. La salud mental es tan importante como la salud física, y es importante hablar de ella y dejar de estigmatizarla.
¿Cuál crees que es el éxito de esta obra que llena los teatros allá donde va? Realmente es difícil saber cuándo una obra de teatro tendrá éxito o no. Cuando estrené Boja, no me imaginaba que haría esta gira de cuatro temporadas por toda Cataluña. La escribí desde una necesidad profunda de liberarme, de dejar de silenciarme y de dar altavoz a un tema tabú, sin más ambición que la de expresarme. He alucinado con toda la gente que me ha escrito contándome su historia o que, después de la función, ha compartido conmigo sus similitudes con lo que cuento en la obra. No sabía que había tanta gente como yo sufriendo en silencio. Y la hay. ¡Muchísima! Y qué suerte que podamos dejar de sentirnos solos. También creo que es una obra que ha podido conectar con otras personas porque habla de salud mental en tono de comedia, y creo que el humor es muy necesario en el mundo en el que vivimos. Nunca quise que fuera «el drama de mi vida», sino una pieza para reírme de mí misma, del mundo y celebrar la vida.
Boja es una obra que, de manera desenfadada, muestra una realidad de la sociedad actual, pero en tu caso nos muestras tu experiencia personal. ¿Era ese el objetivo inicial?
BOJA tenía que ser un libro, no un espectáculo. Yo había leído muchas autobiografías de mujeres, porque habían formado parte de mi proceso personal de superación y de inspiración en momentos difíciles. Creo que leer o escuchar historias de otras personas que han pasado por momentos muy complejos te ayuda a entender que hay esperanza y que tú también puedes salir adelante. Un día, durante la cuarentena de la pandemia, me puse a escribir muchísimo y, después de haber escrito cientos de páginas, me di cuenta de que yo también podía contar mi historia a través de un libro. Paralelamente, surgió la oportunidad de presentar una pequeña pieza en el Teatre Eòlia de Barcelona —donde también he estudiado y trabajado como docente— sobre algún tema del que yo quisiera hablar. Decidí coger unos textos de ese supuesto libro para hacer la obra de BOJA, que tenía que presentarse durante tan solo dos funciones en el teatro. La obra funcionó muy bien y empezaron a llamarme de todas partes para representarla. Quién sabe si el libro también acabará viendo la luz…
¿Cómo fue el proceso creativo y qué ha sido lo más difícil hasta llegar a donde estás?
Fue un proceso creativo muy intenso que duró dos años. A través de la escritura, hice una regresión a mi infancia. Cuando había escrito mucho, me di cuenta de todo lo que había vivido y me removió tanto que cogí el documento y lo guardé en un disco duro pensando que no vería la luz, o bien que lo publicaría cuando me hubiera muerto al cabo de muchos años. Sí, soy muy épica, yo. Muy poca gente sabía que yo estaba escribiendo esta obra porque me daba vergüenza explicar que yo, con 24 años que tenía en ese momento, estaba escribiendo mi autobiografía. Pero después, con el tiempo, pensé que todo aquel trabajo tenía un sentido y podría, quizás, acompañar a otras personas igual que lo habían hecho conmigo las autobiografías que había leído. Cuando ya decidí que al final sería una obra de teatro, empecé a buscar un equipo y hablé con una amiga de la carrera de Arte Dramático, Andrea Castellanos, que me ayudó con la dirección escénica del espectáculo, el vestuario, el espacio, la caracterización… Sin ella hubiera sido imposible estrenar la pieza.
Estás inmersa en la gira, pero ¿ya piensas en otros proyectos de futuro?
La gira de Boja me ha aportado muchísimas alegrías y muchísimas funciones tanto en Barcelona como por toda Cataluña, pero la verdad es que ya hace cuatro años que estrenamos el espectáculo y tenía muchísimas ganas de escribir otra cosa, de seguir explorando mi parte creativa con un nuevo texto. Así que estoy dando forma a otro proyecto que creo que podrá ver la luz hacia 2027. De hecho, ya estamos avanzando con un equipo y puede que pronto tengamos la fecha de estreno. No puedo decir mucho más, pero sí que estoy muy emocionada y con muchas ganas de seguir creando y escribiendo. También es cierto que después de Boja siento la presión de tener que hacerlo muy bien, de no decepcionar a nadie. Pero también he entendido que una obra la tienes que escribir, dar lo mejor de ti, ponerle el corazón y esperar que el público lo viva y se emocione contigo. Y asumir que nunca se sabe qué pasará, porque el teatro es incierto.
El éxito de la obra ha hecho que incluso hayas dejado por un tiempo otras ocupaciones. ¿Es difícil para un profesional del teatro dedicarse a él plenamente?
No me imaginaba que ahora mismo estaría dedicándome al 100% al teatro. De hecho, además del grado en Arte Dramático, he estudiado Pedagogía en la UB. Siempre me ha interesado la educación y el teatro como dos caras de la misma moneda. He estado 7 años como docente en el Grado en Arte Dramático en Eòlia y durante tres años compaginé las funciones de la gira con las clases, pero hubo un momento en que estaba agotada porque no paraba de trabajar. Tanto hacer funciones como dar clase es muy intenso, así que ahora estoy solo con la gira y confío en que más adelante podré retomar la docencia, que es una parte vital de mi camino profesional. He aprendido a cuidarme, a regularme y a entender que no siempre puedes hacerlo todo porque necesitas descansar y desconectar, y más aún en esta profesión, donde salimos al escenario y ponemos el cuerpo, la voz, y necesitamos estar disponibles.
¿Qué ha supuesto ganar el Premio BBVA de Teatro?
Ganar el BBVA ha sido una alegría inmensa para mí y para todo el equipo que me acompaña. Sin ellos esto no hubiera sido posible. Andrea Castellanos como dirección escénica, Nil Martín como responsable de comunicación y prensa, Cristina Ferrer como producción ejecutiva, distribución y regidora, y Gerard Bosch como técnico del espectáculo. Cuando me lo dieron, lloré como un bebé y todos estábamos muy emocionados. Me hizo sentir muy reconocida y feliz también, porque al final es un proyecto que empezó siendo muy pequeño, con dos funciones en un teatro pequeño. Ver que ha podido tener un recorrido y que un premio como el BBVA te reconoce es una manera de que proyectos emergentes puedan evolucionar y crecer. Así que estoy profundamente agradecida por el reconocimiento y por que compañías pequeñas como la mía puedan tener ayudas para seguir creando.